Reseña y resumen de la película Tetro (2009)

Es mejor comenzar con un punto de partida mĂĄs prometedor: la pelĂ­cula es audazmente operĂ­stica, involucra drama familiar, secretos, generaciones en guerra, melodrama, romance y violencia. Solo supongo, pero Coppola, dada su padre y su herencia italoamericana, puede ser tan apasionado por la Ăłpera como cualquier director estadounidense vivo, incluido Scorsese. Su gran epopeya «Apocalypse Now» es fundamental, gloriosamente, lĂ­rica. Los problemas edĂ­picos de la trilogĂ­a de “El Padrino” vuelven a encontrar eco en “Tetro”. Las emociones son teatrales, no realistas.

Para ello cuenta con el actor adecuado, Vincent Gallo, que se dedica al papel principal con una actitud despreocupada y despreocupada. No hay nada sutil en su actuación, y nada debería serlo. Interpreta al hijo de un famoso director de orquesta, vive exiliado en Buenos Aires, tiene un amante que apoya fielmente sus imposibilidades. Hay eventos en su pasado que lo han dañado, y no estå contento de que su hermano menor, Bennie (Alden Ehrenreich), golpee inesperadamente a la puerta. No quería volver a verlo nunca mås.

Miranda (Maribel VerdĂș), la novia de Tetro, saluda al joven, que trabaja como mesero en un crucero que ahora estĂĄ en el puerto por reparaciones. Quiere saber mĂĄs sobre la familia de Tetro y las razones de su desgracia. Tetro es uniformemente hostil con casi todos excepto con Miranda, tal vez porque necesita al menos una persona con quien hablar. Bennie duerme en su apartamento, se mantiene alejado de Tetro, se queda solo en el apartamento, encuentra una obra de Tetro inacabada, la termina y la presenta a un festival organizado por la crĂ­tica mĂĄs poderosa del paĂ­s, Alone (Carmen Maura). Argentina aquĂ­ es una naciĂłn que todavĂ­a tiene una poderosa crĂ­tica.

El infierno se desata con Tetro, inspirando una serie de flashbacks que involucran a su padre, Carlo (Klaus Maria Brandauer), un director que actĂșa como un gran hombre. Por supuesto, hay algunos secretos terribles en el pasado familiar, conocidos por Tetro pero no por Bennie, y se revelan en un acto final digno de Verdi.

Coppola y el director de fotografía Mihai Malaimare Jr. fotografiaron la historia central en blanco y negro, lo que me hizo desear desesperadamente que se pudieran hacer mås largometrajes en este magnífico formato. Las personas a las que no les gustan las películas en blanco y negro son, a su manera triste, daltónicas. Los flashbacks son en color, presididos por Brandauer, como un reptil elegante y contento. En cierto modo, así se vería su personaje amoral en «Mephisto». Sin tener que sufrir muchos diålogos malvados, comunica egomanía y egoísmo.

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