Rese√Īa y resumen de la pel√≠cula The Housekeeper (2003)

Es Jacques (Jean-Pierre Bacri), un cincuent√≥n serio, calvo, guapo, masculino, preocupado, ocupado. Se llama Laura (Emilie Dequenne), tiene el pelo bicolor, las ra√≠ces crecen y se ve un poco descuidada, pero hace un trabajo capaz de limpiar el apartamento y muy lentamente, con una profesi√≥n instintiva, expande su rol en su vida. , entrar sigilosamente, ser √ļtil de maneras inesperadas, hacer algunas de las cosas del hogar que una mujer podr√≠a hacer y, en √ļltima instancia, todas las cosas que una mujer podr√≠a hacer. Que se acueste con ella es m√°s el resultado de su entrega que de su deseo. Pronto escucha las importantes palabras ¬ęTe amo¬Ľ y la pregunta crucial ¬ę¬ŅMe amas?¬Ľ y la c√°mara mira directamente a su rostro mientras √©l acepta a medias que lo hace.

No le agrada, por supuesto; sus emociones son una mezcla de l√°stima, gratitud, afecto y lujuria, pero los hombres tienen defensas ineficaces contra las l√°grimas y el sexo. Con la misma diligencia que aporta a las tareas del hogar, pasa de ama de llaves a esa especie de compa√Īera indefinida que sus amigas creen comprender, aunque no lo hagan.

Hay un viaje de vacaciones para visitar a un viejo amigo suyo. Ella viene. Pronto llevar√° un anillo, y hay una historia detr√°s del anillo, que no voy a revelar, pero que ayuda a definir el abismo entre su vida adulta y esta aventura accidental que casi con certeza le dar√° m√°s problemas que ella. no vale la pena. Un enfrentamiento con su amigo revela cu√°nto m√°s su esposa es, incluso ausente y a pesar de su resentimiento, que la chica que comparte su lecho. (Vemos algunos destellos de la mujer, interpretada por Catherine Breillat, directora de ex√°menes sexuales desgarradores como ‚ÄúFat Girl‚ÄĚ y ‚ÄúRomance‚ÄĚ). Muchas pel√≠culas celebran los romances entre hombres mayores y mujeres m√°s j√≥venes. Esto se debe a que la mayor√≠a de los directores son hombres mayores y encuentran esas historias simp√°ticas y plausibles. A sus ojos, los hombres mayores son m√°s atractivos, irresistibles, fascinantes que los ni√Īos desalmados de la misma edad que sus parejas m√°s j√≥venes. Lo que estas pel√≠culas a menudo no observan es que sus j√≥venes amantes tambi√©n son insensibles. Cuando tienes 40, 50 o 60 a√Īos, dormir con una chica de 20 a√Īos puede ser delicioso, pero vivir con ella d√≠a tras d√≠a puede ser una prueba m√°s all√° de cualquier imaginaci√≥n.

Primero, est√° el negocio de la danza. Las chicas j√≥venes quieren salir muy tarde y bailar sin cesar con m√ļsica b√°rbara. Los hombres maduros se divierten pasando alg√ļn tiempo en la pista de baile, pero no horas y horas y horas, rodeados de una juventud inagotable, la m√ļsica tan fuerte que no pueden usar sus preciosas habilidades para conversar. No entienden, o lo han olvidado, que el objetivo de la m√ļsica fuerte es que les permite salir juntos sin hablar. Hay otros problemas. Las ni√Īas quieren nadar cuando el agua est√° demasiado fr√≠a. Quieren broncearse mucho m√°s all√° de cualquier tiempo razonable que una persona de mente activa pueda soportar mientras est√° acostada en la arena. Tienen un inter√©s limitado en pasar horas escuchando al hombre mayor y a sus viejos amigos que recuerdan tiempos y personas que nunca conocer√°n por su cuenta.

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