Rese√Īa y resumen de la pel√≠cula The Ivory Game (2016)

Las amplias vistas aéreas del extenso y espectacular desierto y los centelleantes horizontes urbanos son impresionantes; las imágenes íntimas de los elefantes que han sido cruelmente asesinados y dejados pudrirse bajo el sol abrasador son desgarradoras, al igual que la visión de sus seres queridos rodeándolos en silencioso duelo.

Los realizadores est√°n tratando de retratar las complejidades de la multimillonaria industria del tr√°fico de marfil desde todos los √°ngulos posibles, lo cual es admirable y debe haber sido un gran desaf√≠o. Pero su enfoque tambi√©n le da a ¬ęThe Ivory Game¬Ľ una sensaci√≥n dispersa, con historias individuales que quiz√°s no brinden tanto impacto profundo o emocional como podr√≠an. Es f√°cil imaginar que la pel√≠cula se convierta en una serie documental, en la que cada actor clave obtenga su propio episodio: el periodista de investigaci√≥n chino, el funcionario de inteligencia de Zambia, etc.

Estos n√ļmeros y muchos m√°s ayudan a ponerle cara a una crisis masiva, proporcionando una puerta de entrada humana a un tema complicado para los espectadores del otro lado del mundo. Pero las cifras por s√≠ solas son asombrosas: los cazadores furtivos matan a un elefante africano cada 15 minutos. La poblaci√≥n de elefantes africanos ha ca√≠do un 97% en los √ļltimos 100 a√Īos. A este ritmo, podr√≠an desaparecer por completo en los pr√≥ximos 15 a√Īos.

Davidson & Ladkani nos pusieron en medio de la lucha para salvar a estas majestuosas criaturas desde el principio: una incursión nocturna en Tanzania, completa con imágenes de visión nocturna y una banda sonora dramática, marca la pauta. El objetivo es una figura esquiva conocida como Shetani, o El Diablo, un cazador furtivo responsable por sí solo de la muerte de 10.000 elefantes. A continuación, vemos los esfuerzos de Craig Millar, director de seguridad de la Fundación Big Life en Kenia, mientras vuela alrededor de la enorme propiedad que patrulla, respondiendo a otro informe de un elefante muerto.

A partir de ahí, seguimos a Andrea Crosta, el fundador e investigador principal del sitio Wildleaks, mientras filma en secreto videos de tiendas de marfil chinas. Sus vitrinas brillantes están llenas de piezas esculpidas y pintadas ricamente que se venden por cientos de miles de dólares y sirven como símbolo de estatus para quienes pueden pagarlas. Sus interacciones de cámara oculta con los vendedores, aquellos que dirigen negocios legales e ilegales, a menudo son asombrosas por su audacia.

Pero algunos otros temas seguidos por los directores en ¬ęEl juego de marfil¬Ľ son los m√°s convincentes. Uno de ellos es Hongxiang Huang, un periodista de investigaci√≥n chino que quiere exponer el tr√°fico de marfil por su naturaleza insidiosa. Lamenta que nadie sospeche de √©l cuando se infiltra porque ‚Äúdesafortunadamente, nunca imaginan que un chino podr√≠a estar en el lado correcto de la batalla del marfil y la joroba del rinoceronte. La otra es Georgina Kamanga, oficial de inteligencia de Parques Nacionales y Vida Silvestre de Zambia. Es dura y decidida, una mujer poco com√ļn en el mundo de los hombres, pero tambi√©n se permite ser emocionalmente vulnerable ante la devastadora vista de un elefante que acaba de ser asesinado y decapitado.

¬ęAhora me lo tomo todo muy personal¬Ľ, dice Kamanga. ¬ęNo puedo permitirme ver a los elefantes morir as√≠¬Ľ.

Momentos como este dan a ¬ęThe Ivory Game¬Ľ un aire de tristeza omnipresente en su urgencia. Pero tal vez, como en otros documentales recientes sobre los derechos de los animales, ¬ęBlackfish¬Ľ (sobre el abuso en SeaWorld) y ¬ęThe Cove¬Ľ (sobre la caza de delfines japoneses), el sentimiento de indignaci√≥n resultante inspirar√° a los espectadores a actuar.

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