Reseña y resumen de la película The Public Eye (1992)

Bernzy es el perpetuo forastero. Sus conexiones son todas a travĂ©s del visor. Una noche, Kay Levitz (Hershey) le pide un favor. Dirige un club nocturno heredado de su esposo, quien era anciano cuando se casĂł con Ă©l y muriĂł poco despuĂ©s. Hay gente que piensa que se casĂł con Ă©l para conseguir el club. Ahora quieren el club, pero no quieren casarse con Ă©l. Quieren fortalecerlo. Kay piensa que quizĂĄs Bernzy pueda darle algĂșn consejo, ayudarla.

Estå listo para intentarlo. Estå listo, a pesar de su política de toda la vida: «Mantente fuera de esto». El guionista y director Howard Franklin es sutil y conmovedor en su forma de modular los pasajes clave entre Pesci y Hershey. Hay mucho tåcito entre ellos. Tal vez podamos adivinar por los ojos y las acciones de Bernzy lo que siente por ella, pero nunca se lo dice. Mantiene su distancia. Quizås pueda esperar que ella sienta lo mismo. Ella lo juega de cerca.

La pelĂ­cula los rodea con una galerĂ­a de coloridos personajes nocturnos: detectives asistentes, fotĂłgrafos rivales, jefes de la mafia, crĂ­ticos rotos que lloran las malas novelas que nunca escribieron. La fotografĂ­a ocupa el territorio amado del cine negro: por la noche, calles mojadas, coches con estribos, mujeres con escote, chicos con anillos de diamantes, pasillos de periĂłdicos de mĂĄrmol vacĂ­os, pistolas, highballs, apartamentos amueblados. Fue una Ă©poca en la que los buenos fumaban puros y los malos fumaban cigarrillos.

Una de las mejores cosas de la pelĂ­cula es la forma en que nos muestra la seriedad con la que Bernzy se toma su trabajo. No habla de eso. Lo hace, con ese puro atorado en su taza, liderando el camino con el gran y antiestĂ©tico Speed ​​Graphic con los destellos de vidrio. En la gran escena de la pelĂ­cula de un asesinato de la mafia, mira a la muerte a la cara para obtener una buena imagen. Ni siquiera parece particularmente noble. Esto es para lo que se ha levantado. En un momento, se le pide que apague la radio de la policĂ­a en su automĂłvil y dice: “No se apaga. Es su filosofĂ­a de vida.

La trama de la pelĂ­cula trae la historia a la superficie, mientras el romance se desarrolla de una manera clandestina no reconocida.

Todo lleva a un momento en el que Bernzy aparta la cabeza de ella y dice: «No tienes idea de lo que habría hecho por ti». Es el mejor tipo de amor, no correspondido. Hay momentos en «The Public Eye» que me hicieron pensar un poco en «Casablanca», especialmente en las escenas anteriores en las que Bogart todavía estå enojado con Bergman.

No se necesitan mayores elogios.

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