Reseña y resumen de la película Young Winston (1972)

«Young Winston» no nos da nada de eso; parece obsesionado con ser una biografĂ­a cinematogrĂĄfica convencional. Todas las escenas obligatorias estĂĄn ahĂ­, incluidas las escenas de Winston Chess (que se supone que funcionan porque SABEMOS en quĂ© gran hombre se convirtiĂł en Ășltima instancia). Anne Bancroft, como madre, y Robert Shaw, como padre, son actores consumados, pero necesitan todo su talento para romper con los estereotipos freudianos de los seres humanos.

Un ejemplo. Al regresar a casa despuĂ©s de sus hazañas en el extranjero, Winston fue elegido miembro de la CĂĄmara de los Comunes. Hizo su primer discurso en contra del consejo de su madre; quiere insistir en la responsabilidad fiscal de la casa. TambiĂ©n quiere defender la memoria y la reputaciĂłn de su padre (a quien ya hemos visto destrozado con un discurso despuĂ©s de que la sĂ­filis afectara su cordura). Simon Ward, como Churchill, se permite inclinarse hacia adelante, adelantar un poco la barbilla y gruñir un poco. Él da el discurso y (se supone que debemos entender) se convierte en su propio hombre.

Hasta aquí todo va bien. Pero entonces, esa misma noche, ve a una mujer entre la multitud y al instante se enamora de ella. Esta mujer, por supuesto, serå su futura esposa, pero no durante siete años. Poco importa. Ahora es un hombre y puede ocuparse de los asuntos de un hombre. Afortunadamente, su madre conoce el nombre de la niña. Y como ella le dice, enciende el primer cigarro de su hijo. Dios mío. Este es el simbolismo freudiano en un nivel diseñado para hacer sutil «La historia de Gene Krupa».

AĂșn asĂ­, «Young Winston» es bueno y profesional al contar su historia. Las escenas del campo de batalla son coloridas, las cargas de caballerĂ­a atronan, los destellos de la sociedad aristocrĂĄtica son refinados. La pelĂ­cula probablemente hace un buen trabajo al darle a la gente lo que estĂĄn dispuestos a conformarse con una historia sobre la juventud de Churchill. Es una pena que sea tan consciente de ello. AquĂ­ hay un hombre que saltĂł a la fama en todo el mundo por su mente de alambre de pĂșas, pero, segĂșn la evidencia de su pelĂ­cula, solo dijo una cosa divertida antes de cumplir 25 años.

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