Revista de la película Journal of Forbidden Dreams (1976)

Esta es una película tan increíblemente mala que les pido que piensen en los siguientes hechos. Aunque (a) está protagonizada por Marcello Mastroianni, Hugh Griffith y el propio Polanski, y (b) nos da casi 90 minutos durante los cuales la seductora Sydne Rome lleva poco más que una servilleta, y (c) está casi exclusivamente preocupado por esa caja infalible Office Winner, Sex, it (d) se completó en 1973 y no ha sido lanzado hasta ahora, ya que casi todos los distribuidores que lo han visto han huido horrorizados del pasillo, agarrándose la billetera.

El t√≠tulo original de la pel√≠cula era ‚Äú¬ŅQu√©? Eso es lo que habr√≠a dicho Carlo Ponti (en italiano, sin duda, y adecuadamente adornado) despu√©s de que Polanski se lo mostrara. En su versi√≥n original, parec√≠a el trabajo de un loco, un genio cinematogr√°fico loco de las profundidades. Ponti, desesperado, hizo imprimir todas las tomas de Polanski (las tomas son versiones de una toma que el director decide no usar). , finalmente, una pel√≠cula.

Sin suerte. Cuando Polanski hace una mala película, lo hace con cierta minuciosidad. Incluso los golpes que no usó fueron malos.

Y as√≠ lo tenemos aqu√≠, el ¬ęDiario de los sue√Īos prohibidos¬Ľ de Roman Polanski. Estas son (creo) las aventuras de la joven y bien formada Miss Rome, una autoestopista que se topa con una extra√Īa villa de campo que tambi√©n funciona como hospital privado.

Entre los presos est√° Mastroianni, que no para de repetir ¬ęLo que ser√≠a bueno, creo, ser√≠a que nos encontr√°ramos para cenar¬Ľ hasta que quisimos romperle un plato de lasa√Īa en la cara. Camina en bata de ba√Īo, fuma un cigarrillo y nos hace preguntarnos c√≥mo diablos se meti√≥ en el cine. Realmente. Mastroianni, uno de los actores m√°s carism√°ticos del mundo, reducido a un n√ļmero. Hugh Griffith, vestido con su habitual bigote feroz, interpreta a un viejo tirano que siempre est√° al borde de la muerte de un ataque al coraz√≥n. Polanski interpreta a otro recluso fan√°tico del ping pong. Mastroianni y, finalmente, Miss Rome contin√ļan pisando y aplastando sus pelotas de ping-pong, lo que provoca una conmoci√≥n sin fin. Me gustar√≠a desesperadamente creer que no se necesita ning√ļn simbolismo.

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