The Girl Before rese√Īa de la pel√≠cula y resumen de la pel√≠cula (2022)

La frase ¬ęcompulsi√≥n a la repetici√≥n¬Ľ es pronunciada por un terapeuta a Jane en un momento dado para explicar el enamoramiento de Edward tanto por ella como por Emma, ‚Äč‚Äčy ‚Äč‚Äčno es dif√≠cil ver eso como la mayor fortaleza y la mayor debilidad de ¬ęLa chica de antes¬Ľ. . Por un lado, la aparente predilecci√≥n de Edward por aceptar solo inquilinos que se parecen a la viva imagen de su difunta esposa, solo para entablar relaciones con ellos, aporta nuevos matices a la obsesi√≥n de la serie con las restricciones que los mundos dominados por los hombres imponen a las mujeres. particularmente las mujeres negras. Pero en la pr√°ctica, tambi√©n conduce a una gran cantidad de repeticiones de ida y vuelta, especialmente en los actos intermedios, mientras vemos las mismas escenas siniestras de neo-noir que hemos visto una docena de veces antes, solo en est√©reo.

El estilo y las actuaciones ayudan con esto: Mbatha-Raw, quien se ha establecido durante mucho tiempo como una actriz fant√°stica cuyos papeles no suelen hacer uso de sus talentos (ver: ¬ęThe Morning Show¬Ľ), le da a Jane una astucia cansada del mundo. que perfora su niebla de dolor con la frecuencia suficiente para sentirse fresca. Oyelowo es adecuadamente intenso y calculado, sin esfuerzo en la l√≠nea entre el creador quisquilloso que trata de manera poco saludable con la p√©rdida y el psic√≥pata en toda regla.

Pero es Plummer, que era nueva para m√≠, quien fue la mayor sorpresa del conjunto, su Emma una presencia mucho m√°s vol√°til y quebradiza que la m√°s tranquila y serena Jane (y m√°s interesante para la compensaci√≥n). Para agravar su trauma por el robo, est√° la revelaci√≥n repentina y poco delicada de que fue violada oralmente en el encuentro, con Plummer interpretando h√°bilmente la mezcla peluda de angustia y verg√ľenza que sigue.

Es una pena, entonces, que ¬ęThe Girl Before¬Ľ desperdicie a tan excelentes int√©rpretes y una direcci√≥n elegante en un gui√≥n que podr√≠a utilizar algunos de los exigentes principios de dise√Īo de Edward. Se requiere la suspensi√≥n de la incredulidad para trabajos como estos, pero la premisa misma levanta tantas banderas rojas que incluso Amy Dunne les dir√≠a a Emma y Jane que salieran de la casa a primera vista. Parece que el truco de la casa inteligente deber√≠a ir a alg√ļn lugar interesante (dif√≠cilmente hay m√°s privacidad que la que te brinda tu iPhone, argumenta Edward, ignorando que al menos esas compa√Ī√≠as nos dicen que nos est√°n observando tan de cerca), pero ofrece poco fuera de un delgado barniz de paranoia y un par de fallos de funcionamiento casi fallidos.

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