The Mackintosh Man (1973) reseña de la película

BĂĄsicamente, existen dos tipos de pelĂ­culas de espĂ­as. El primero nos da a un espĂ­a contratado que trabaja contra viento y marea («Notorious»), y el segundo nos da al espĂ­a cĂ­nico que se da cuenta de que la ideologĂ­a estĂĄ muerta y que el espionaje es solo un ejercicio despuĂ©s de todo. Professional («The Ipcress File» en algunos formas). Lo curioso de «The Mackintosh Man» es que su personaje central no parece ser ningĂșn tipo de espĂ­a; interpretado por Paul Newman, no es ni pescado ni aves, e incluso puede ser vegetal o mineral. Newman interpreta a un agente de contrainteligencia britĂĄnico, supongo. Las conjeturas son necesarias porque el escenario es casi criminalmente desordenado y nos deja con mĂĄs preguntas de las que resuelve. Leyendo entre escenas y haciendo algunas conjeturas extravagantes, pude llegar a un escenario plausible en el que el trabajo de Newman es atrapar un software espĂ­a interpretado por James Mason. Y cuenta con la ayuda de Dominique Sanda y Harry Andrews, que son hija y padre (quizĂĄs) y son contrainteligencia o ladrones de joyas. La pelĂ­cula es irritante por su negativa a aclarar las cosas; si las pelĂ­culas de espĂ­as funcionan como un reloj, deben ensamblarse con cierto cuidado. El descuido de Huston aquĂ­ contrasta directamente con la destreza de otro veterano, Fred Zinnemann, en el reciente «El dĂ­a del chacal». Si los personajes no son interesantes y la historia no tiene sentido (y la persecuciĂłn en auto es solo promedio), la pelĂ­cula finalmente se convierte en una estafa. Es desalentador, en cierto modo, ir al cine con la esperanza de contentarse con un simple entretenimiento e incluso que te lo roben.

La película también nos engaña de otra manera. Estaba hablando de esto el otro día con Carol White (una crítica de cine independiente local que estarå revisando para The Sun-Times mientras estoy de vacaciones) y ella dijo, ¿sabes qué? Al menos Huston podría habernos dado algo de romance. Poner a Paul Newman y Dominique Sanda en la misma película sin siquiera dejar que se besen es, digamos, frustrante. Especialmente en una película en la que tampoco sucede casi nada mås.
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