The Motorcycle Diaries (2004) reseña de la película

El Che Guevara es un héroe popular conveniente para aquellos que no han mirado muy de cerca su filosofía actual, represiva y autoritaria. Como su amigo Fidel Castro, era un hombre de derecha disfrazado de comunista. Dijo que amaba a la gente pero que no le gustaba su libertad de expresión, su libertad para disolverse o sus libertades civiles. Cuba giró mås o menos como le hubiera gustado.

Pero todo esto estĂĄ muy lejos en el futuro, ya que Ernesto y Alberto se suben a su vieja y maltrecha motocicleta de 1939 y emprenden a toda velocidad un viaje alrededor de un continente que verĂĄn por primera vez. Guevara es un estudiante de medicina con un año restante y Alberto es bioquĂ­mico. Ninguno de los dos ha salido nunca de Argentina. D’aprĂšs le nombre alarmant de fois oĂč leur moto se retourne, dĂ©rape sous eux, s’enfonce dans un fossĂ© ou (dans un cas) heurte une vache, il semblerait qu’aucun des deux n’ait jamais Ă©tĂ© sur une moto non MĂĄs.

Primera parada, la finca de la novia de Ernesto, cuyo padre rico lo desaprueba. A la propia Chichina (Mia Maestro) le encanta, hasta cierto punto: «¿Esperas que te espere? No tardes una eternidad». Tímido con las chicas y la pequeña bailarina, Ernesto es incapaz de decir si lo hace o no.

La película, dirigida por Walter Salles («Estación Central»), los sigue a través de paisajes trascendentes; vemos bosques, llanuras, chaparrales altos, desiertos, lagos, ríos, montañas, vistas espectaculares. Y en el camino, los dos viajeros dependen de la bondad de los extraños; båsicamente estån arruinados, y mientras Ernesto cree en ser honesto con la gente, Alberto mejora en defraudarlos.

Conocen buenos nuevos amigos: un mĂ©dico en Lima, por ejemplo, que les ofrece quedarse en una leproserĂ­a. Personal de la colonia y leprosos. Un granjero y su esposa, a quienes se encuentran en el camino y que han sido expulsados ​​de su tierra por malvados capitalistas. Los jornaleros y su sĂĄdico capataz. La solitaria esposa de un mecĂĄnico. Para llegar a la colonia de leprosos, descienden en barco de vapor a un vasto lago. Guevara se para en la parte de atrĂĄs y mira un pequeño bote destartalado que remolca el vapor: es el bote que transporta a los pobres, que no tienen cubierta, tumbonas, comedores, orquestas y camarotes, pero deben colgar sus hamacas donde puedan.

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