Que de Series Peliculas The Small Hours (2017) reseña de la película

The Small Hours (2017) reseña de la película

La secuencia de apertura es como «Chicas malas», los años de la Edad Media, con tres monjas perras – Alessandra (Alison Brie), Genevra (Kate Micucci) y Fernanda (Aubrey Plaza, quien tambiĂ©n produjo la pelĂ­cula) – ojos puestos en la tarea de lavar la ropa. , gruñendo el uno al otro, gritando «¥Joder pervertido!» a un manitas que mira furtivamente. La hermana Marea (Molly Shannon) y el padre Tommasso (John C. Reilly) dirigen el convento, a duras penas, y en este claustro de invernadero llega Massetto (Dave Franco), un joven fugitivo. Massetto huyĂł de su antigua situaciĂłn porque estaba durmiendo con la anfitriona (una Lauren Weedman brillantemente impasible), y el caso fue descubierto por su esposo guerrero (Nick Offerman), un hombre violento que ataca tan obsesivamente a «los Guelphs» que incluso los guardias de cota de malla (uno de los cuales es interpretado por Adam Pally, una vista divertida en sĂ­ misma) ponen los ojos en blanco. DespuĂ©s de que Massetto y el padre Tommasso se encuentran accidentalmente en el bosque, Tommasso, todavĂ­a un poco borracho, le ofrece refugio a Massetto en el convento, pero solo si Massetto se hace pasar por un sordomudo.

Massetto hace todo lo posible para mantenerse al dĂ­a con sus nuevas tareas de jardinerĂ­a, pero no es fĂĄcil cuando monja tras monja ingresa a su espacio personal. Introducir a un hombre en un entorno predominantemente femenino arroja todo desordenado (matices de «The Beguiled»). Franco es perfecto para este material. Es guapo pero de alma torpe. La sonrisa que se congela en su rostro cuando una monja se frota la pelvis muestra tanto terror como emociĂłn. Los actores son una compañía de vodevil de gran tipo, interpretada a fondo. La cara de Reilly, mientras escucha la confesiĂłn de Massetto con clasificaciĂłn X una noche, es un ejemplo perfecto de cĂłmo escuchar es tan importante para actuar como hablar. Franco es hilarante en esta escena de confesiĂłn, pero la forma en que Reilly escucha es lo que trae la broma a casa. Brie, una actriz verdaderamente talentosa, interpreta a una joven distinguida, hasta que el hĂĄbito desaparece y descubre lo que se habĂ­a perdido todos estos años. Los personajes de Plaza y Micucci son como preadolescentes universitarios, Plaza la despiadada abeja reina y Micucci el adulador arrastrante. Micucci, que era tan divertida y adorable en «Don’t Think Twice», tiene una escena extendida al final del juego en la que casi alcanza el nivel de comedia fĂ­sica y emocional de Madeline Kahn. Humphrey Bogart dijo que la jugada correcta era «seis pies atrĂĄs» a los ojos. Esto tambiĂ©n se aplica aquĂ­. En la pĂĄgina, esta escena podrĂ­a no haber parecido tan divertida. En manos de Micucci, es un alboroto hasta el punto de la locura.

Lo que podrĂ­a haber sido, en manos menos seguras, un boceto en una broma se convierte, por el contrario, en un juego de tornillos constantemente loco. Baena sabe (como sabĂ­a Boccaccio) que lo principal, Nuns Gone Wild, es divertido. Las tres actrices tremendamente divertidas se dirigen a la ciudad con todas las posibilidades. Pero Baena tambiĂ©n tiene pequeños momentos de humor que actĂșan como un pegamento para mantenerlo todo unido. Es sensible a las posibilidades cĂłmicas de una mirada, una pausa, una visual. QuizĂĄs lo mĂĄs sorprendente es que Baena tiene un agudo sentido del absurdo. Hay un poco con una tortuga pasando lentamente por una puerta que es un momento tan tranquilo, en realidad, pero tiene un gran impacto cĂłmico.

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