Que de Series Peliculas Último hombre en pie (1996) reseña de la pelĂ­cula

Último hombre en pie (1996) reseña de la pelĂ­cula

«No voy a decir que el negocio haya ido bien Ășltimamente», le dice el cantinero a John Smith, quien viene a tomar una copa. En serio. ÂżA quiĂ©n venden los contrabandistas su alcohol? ÂżJericho es solo un punto de distribuciĂłn? Entonces, Âżpor quĂ© hay dos ejĂ©rcitos virtuales de gĂĄnsteres, uno importado de Chicago, vistiendo sombreros y disfraces y pasando el rato de forma preocupante? Me estoy perdiendo el punto, lo sĂ©. «Last Man Standing» no pretende ser un retrato realista de nada. Los crĂ©ditos anuncian que estĂĄ basado en una historia de Ryuzo Kikushima y Akira Kurosawa, y algunos espectadores reconocerĂĄn los contornos de la trama de “Yojimbo” de Kurosawa (1961). Bueno, Kurosawa ha inspirado otras buenas pelĂ­culas estadounidenses (su «Siete samurĂĄis» fue rehecho como «Los siete magnĂ­ficos», y «Yojimbo» tambiĂ©n inspirĂł vagamente «Un puñado de dĂłlares»), pero aquĂ­ el intento de cambiar la historia de JapĂłn a Texas parece inĂștil, ya que la pelĂ­cula resultante no es Kurosawa, ni una pelĂ­cula del Oeste, ni una pelĂ­cula de gĂĄnsteres, ni nada mĂĄs que un ejercicio de estilo, educado, jugoso y terriblemente repetitivo.

El director y guionista es Walter Hill. Cuando estaba en buena forma, dirigía películas como «48 HRS» y el olvidado «Geronimo» (1993). Cuando no estå en plena forma, crea una mitología de la acción masculina como «Wild Bill» (1995). Lo que casi siempre muestra son hombres violentos que viven en una sociedad que no les da muchas oportunidades para hacer otra cosa que matarse entre ellos.

«Last Man Standing» lleva esta historia a su mĂĄxima sofisticaciĂłn. Willis, siguiendo los pasos del cuento de samurĂĄis de Kurosawa, llega a un pueblo extraño sin historia y con pocos planes (“borracho o sobrio, no tengo nada de quĂ© quejarme, aunque me ensuciĂ© las manos por el camino”). Descubre que el poder local se divide entre la banda Strozzi (dirigida por Ned Eisenberg) y la banda Doyle (dirigida por David Patrick Kelly). Decide poner fin a su difĂ­cil tregua para ganar dinero con el caos resultante.

Ambas bandas tienen lugartenientes interesantes. Strozzi estĂĄ cargado con Giorgio Carmonte (Michael Imperioli), hijo de un jefe de la mafia de Chicago. Doyle tiene al temido Hickey (Christopher Walken), del que se dice que es tan duro que a los 15 años incendiĂł un orfanato y le encantaba ver cĂłmo los niños pequeños subĂ­an como velas. Smith empaca dos armas, las dispara al mismo tiempo y nunca falla. Al comienzo de la pelĂ­cula, se siente atraĂ­do por 12 hombres y los mata a todos antes de que puedan golpearlo. Cuando le ofrecieron $ 1,000 para trabajar para Doyle (“¿un dĂ­a o una semana?”), Él responde: “Me lo valgo. Estoy bien «. El celoso personaje de Walken se levanta de un salto, pulveriza la habitaciĂłn con balas de ametralladora y dice:» ÂżEstĂĄ bien? «Uh, ÂżquĂ© hay de bueno? Su plan es trabajar para un lado, debilitarlo y luego trabajar para el otro, debilitarlo y, finalmente, iniciar una guerra en la que Ă©l serĂĄ el Ășnico sobreviviente. Y hay una mujer involucrada. Doyle se lo robĂł. Madre e hijo y la adora. Verla es un crimen capital en JericĂł. Smith se hace amigo la mujer (Karina Lombard) y de otras maneras revela que Ă©l no estĂĄ del todo en lo correcto cuando ‘dijo: «No tengo conciencia». Esta historia estĂĄ bastante tomada de «Yojimbo», al igual que la amistad con el posadero local, aunque en la pelĂ­cula Kurosawa la ciudad estaba dividida entre clanes que vendĂ­an saki y seda, no seda. El alcohol no hace ninguna diferencia, ya que el La historia se reduce a posturas machistas, jactancia, amenazas, rĂĄfagas repentinas de disparos, un nĂșmero creciente de cuerpos y la narraciĂłn cansada del hĂ©roe.

Incluso la apariencia de la película es estéril. Hill y su director de fotografía, Lloyd Ahern, buscaron drenar el color y la vida de las imågenes. Muchas de las escenas se ven exactamente como esas películas desventuradas de principios de la década de 1960 donde el color se desvaneció, dejando solo rojos, marrones y sombras. El polvo lo cubre todo. Nada es bello. Todo parece cansado, agotado, agotado. La victoria al final es pesimista y hay indiferencia hacia ella. Es una película tan triste y solitaria.

Deja un comentario

Related Post