Drunk Stoned Brilliant Dead: The History of the National Pamphlet (2015) rese√Īa de la pel√≠cula

Por supuesto, si eres un especialista en comedia, probablemente ya tengas el Coffee Table Book, editado por el ex colaborador de Lampoon Rick Meyerowitz, tambi√©n conocido como ¬ęDrunk Stoned Brilliant Dead¬Ľ, que cuenta la historia de la revista. Y algunos de sus personal m√°s famoso. Este libro tambi√©n presenta generosas muestras del trabajo de la revista, que la pel√≠cula, dirigida por Douglas Tirola, solo puede ofrecer de forma fragmentada o mutada a trav√©s de la animaci√≥n, una t√°ctica muy popular en los documentales en estos d√≠as. Lo que ofrece la pel√≠cula que el libro no puede ofrecer son fragmentos emocionantes del espect√°culo teatral de Lampoon, que cont√≥ con actuaciones de futuros √≠conos de la comedia en pantalla como Chevy Chase, John Belushi, Christopher Guest, Gilda Radner y muchos otros. La pel√≠cula hace un gran trabajo al contar c√≥mo esos espect√°culos en el escenario resultaron en ¬ęSaturday Night Live¬Ľ, que cre√≥ una gran p√©rdida de talento en la revista, y c√≥mo la pel√≠cula ¬ęNational Lampoon’s Animal House¬Ľ, mientras que un enorme monstruo inesperado golpe√≥ que justific√≥ el La percepci√≥n del personal de la revista que la dise√Ī√≥, tambi√©n difundi√≥ las energ√≠as de algunos de los visionarios de la revista.

Estas cr√≥nicas est√°n intercaladas con muchas cosas que se ven demasiado en documentos sobre fen√≥menos culturales en estos d√≠as: entrevistas a celebridades que le dicen por qu√© el fen√≥meno cultural examinado aqu√≠ fue realmente importante y todo, recreaciones animadas de an√©cdotas y emociones particularmente escandalosas. . La historia de Kenney, quien muri√≥ en un accidente de mochilero en Haw√°i en 1980, se desarrolla como un cuento de Fitzgerald con el pelo m√°s largo, ya que la desaparici√≥n del fracaso del manejo de la ira Michael O’Donoghue provoca un poco menos de calor.

Por m√°s visible que sea la pel√≠cula, es una historia casi implacablemente descuidada. Los fundadores y admiradores de la revista explican con bastante detenimiento qui√©nes eran los desvalidos Beard y Kenney cuando intentaron presentar su spin-off de Harvard Lampoon en Madison Avenue a fines de la d√©cada de 1960. S√≠, lo hiciste. Lee: Harvard Lampoon. A nadie le importa se√Īalar que un ¬ęextra√Īo¬Ľ de Harvard es siempre, eh, de Harvard. Al doctor tampoco le importa que la revista no sea solo un club de chicos, sino tambi√©n un club de chicos blancos. No es que el Lampoon no se haya enfrentado a las fuerzas feministas en su existencia real, y el pato de que las mujeres no son graciosas est√° lejos de estar muerto. As√≠ que hubiera sido bueno escuchar, digamos, a la escritora Anne Beatts al respecto, tan entretenido como su an√©cdota sobre su entrada en la revista a fuerza de ser la novia de un miembro del personal masculino. Y aunque se ven algunos artistas negros en las im√°genes fijas del programa de Lampoon, la est√©tica general que aparece en la pel√≠cula es tan casi implacablemente blanca que casi te tienes que preguntar: ¬ŅBeard, PJ O’Rourke, Sean Kelly o cualquiera de esos tipos? ¬ŅAlguna vez ha concebido tener un escritor afroamericano en una reuni√≥n de montaje? Excepto que nadie hizo esta pel√≠cula. Lo que, sin duda, no equivale a una injusticia social masiva, a menos que te detengas un minuto y eches un vistazo de cerca a lo que satirizaba la revista.

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