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La bella y la bestia (1946) rese√Īa de la pel√≠cula

De hecho, no lo es. La Bestia pudo haber tenido la intuici√≥n de que una ni√Īa que ocupar√≠a el lugar de su padre tiene un buen coraz√≥n. √Čl le dice que todas las noches a las 7 en punto le har√° la misma pregunta: ¬ę¬ŅQuieres ser mi esposa?¬Ľ Ella se estremece y dice que nunca se casar√° con √©l, pero al final su coraz√≥n se ablanda, se compadece de √©l y ve que es bueno. √Čl le da un guante m√°gico que le permite viajar instant√°neamente entre el castillo y su casa (sobresaliendo por completo de la pared), y hay una intriga que involucra la llave del jard√≠n donde se encuentra su fortuna. Las hermanas traman y traman, pero Belle, por supuesto, gana. Su padre se levanta de su lecho de muerte, la Bestia Oscura en cambio en una enfermedad definitiva, y cuando ella le ruega que se recupere, sus √ļltimas palabras son pat√©ticas: ¬ęSi yo fuera un hombre, tal vez podr√≠a¬Ľ. Pero las pobres bestias que quieren demostrar su amor s√≥lo pueden arrastrarse por el suelo y morir ¬ę.

Luego hay otra muerte, la del infiel amigo de la familia que quer√≠a casarse con ella, y mientras su cuerpo se transforma en el de la Bestia, la Bestia vuelve a la vida y se transforma en un pr√≠ncipe que se parece extra√Īamente al amigo muerto. Y no es de extra√Īar, porque los tres, amigo, bestia y pr√≠ncipe, son interpretados por Jean Marais. Extra√Īo, lo atractivo que es Marais como una Bestia, y lo superficial y superficial que se ve como un pr√≠ncipe con copete. Incluso Belle no salta feliz a sus brazos, pero mira inquisitivamente su nueva toma y confiesa que extra√Īa a la Bestia. Tambi√©n lo fue Marlene Dietrich, quien tom√≥ la mano de Cocteau durante la primera proyecci√≥n de la pel√≠cula en un estudio parisino de suspenso. Mientras el pr√≠ncipe brillaba y se presentaba sonriendo como el nuevo amante de Bella, ella grit√≥ a la pantalla: ¬ę¬ŅD√≥nde est√° mi bella Bestia?¬Ľ

Aunque hizo muchas pel√≠culas, Cocteau (1889-1963) no se ve√≠a a s√≠ mismo principalmente como cineasta sino como poeta; pinta, esculpe, escribe novelas y representa y anima las tendencias del panorama art√≠stico parisino. Su primera pel√≠cula, la surrealista ‚ÄúSangre de poeta‚ÄĚ, se rod√≥ en 1930, el mismo a√Īo que la famosa ‚ÄúL’Age d’Or‚ÄĚ de Salvador Dal√≠ y Luis Bu√Īuel. Ambas pel√≠culas fueron producidas por el vizconde de Noailles, quien retras√≥ el estreno de Cocteau despu√©s de que la otra pel√≠cula inspirara disturbios (Bunuel escribi√≥ que se estaba llenando los bolsillos de piedras para tirarlas al p√ļblico mientras cargaba la pantalla). La pel√≠cula de Cocteau presentaba im√°genes que se hab√≠an hecho famosas, como cuando un espejo se convierte en un charco y cuando una boca limpiada se pega una imagen a su mano.

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