Que de Series Peliculas Reseña de la película Serial Mom y resumen de la película (1994)

Reseña de la película Serial Mom y resumen de la película (1994)

Incluso hay algo en la forma en que muestra la luz del sol bañando una mesa de desayuno que es divertido; sus Sutphins parecen vivir en un anuncio de cereales. Tiene la apariencia de su vecindario de América Central, pero la premisa cómica de la película no va a ninguna parte.

Beverly, la mamå en serie, es interpretada por Kathleen Turner, una valiente actriz que se aventuró aquí donde varias otras actrices hubieran temido pisar. Una cosa que me encanta de Turner es su disposición para abordar papeles improbables; su agente probablemente le advirtió sobre la «guerra de las rosas» de Danny DeVito, por ejemplo, pero ella y el igualmente intrépido Michael Douglas tomaron este ejercicio de derramamiento de sangre conyugal y lo hicieron terriblemente efectivo.

En «Serial Mom», sin embargo, no se trata tanto de que la actuaciĂłn de Turner no tenga Ă©xito, sino de que hay algo triste en ello que va en contra del humor. Todos los asesinos en serie estĂĄn locos (al menos eso espero). Pero en una comedia, necesitan extraer una especie de celo manĂ­aco y alegrĂ­a de sus atrocidades; deben dar permiso al pĂșblico, por el momento, para suspender las reglas ordinarias de buena conducta.

En las pelĂ­culas de slasher, el humor surge porque los asesinos son vistos como vĂ­ctimas de su programaciĂłn, repitiendo el mismo comportamiento obsesivo una y otra vez; nos reĂ­mos porque vemos su error. En las pelĂ­culas clĂĄsicas de terror, nos divertimos porque el mal estĂĄ tan estilizado que no podemos tomarlo en serio; Vincent Price se humedece los labios, pone los ojos en blanco y canta sus maldiciones pseudo-shakesperianas, y su comportamiento se aprovecha de sus acciones.

Sin embargo, observe «Serial Mom» ​​de cerca y encontrarĂĄ que algo estĂĄ mal calculado en un nivel fundamental. El personaje de Turner es indefenso e involuntario de una manera que casi nos hace sentir lĂĄstima por ella, y eso socava el humor. No estĂĄ completamente loca, estĂĄ locamente enferma. La pelĂ­cula la muestra desencadenada por comentarios de pasada (un recolector de basura dice «alguien deberĂ­a matar» a un vecino que se niega a reciclar). Ella tiene una luz extraña en sus ojos que supongo que se supone que debemos reĂ­rnos, pero, maldita sea, es un poco patĂ©tico la forma en que se lanza a una acciĂłn asesina. Como «Clifford», es una pelĂ­cula donde la comedia no funciona porque en algĂșn nivel subyacente el material genera emociones que nos preocupan.

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